¿Es obligatorio cambiar las bajantes de uralita?
Muchas de las construcciones que vemos en nuestro día a día cuentan con bajantes de uralita o de fibrocemento con amianto. Estos elementos, presentes especialmente en edificios antiguos, suelen causar controversia entre las comunidades de vecinos y propietarios.

La vinculación del amianto con enfermedades pulmonares despierta la duda de si es obligatorio cambiar las bajantes de uralita. En este artículo, te explicaremos sus peculiaridades y qué normativa se aplica.
¿Qué son las bajantes de uralita? ¿Dónde suelen estar?
Las bajantes de uralita son tuberías de cemento y amianto utilizadas para evacuar aguas pluviales o residuales hasta el sistema de alcantarillado en edificios antiguos. Están fabricadas con un material conocido como uralita, un tipo de fibrocemento que contenía amianto, muy empleado en la construcción durante años por su resistencia y bajo coste. Su uso quedó prohibido en España en el año 2002 debido a los riesgos para la salud.
Este tipo de bajantes suele encontrarse en edificios construidos antes de 2002, especialmente en bloques de viviendas, casas unifamiliares antiguas y naves industriales. Lo más habitual es verlas instaladas en fachadas exteriores, patios interiores o zonas comunes del edificio, baños y cocinas donde evacúan aguas residuales o recogen el agua de lluvia de la cubierta.
Visualmente, las bajantes de uralita suelen presentarse como tuberías rígidas de color gris, con un acabado mate y uniones visibles entre tramos. Aunque pueden pasar desapercibidas, forman parte de muchas edificaciones antiguas y siguen estando presentes en numerosos inmuebles.
¿Por qué se dañan las bajantes de uralita?
Este tipo de tuberías pueden verse afectadas con el paso del tiempo por el desgaste que genera la exposición a fenómenos meteorológicos extremos. Es decir, las bajantes de uralita se dañan por cambios de temperatura bruscos o impactos con ramas y granizo. Por otro lado, se suele apreciar una corrosión interna por la conducción de aguas residuales. Aunque el fibrocemento con amianto era un material resistente, con los años pierde consistencia, se vuelve más frágil y puede agrietarse o fisurarse con facilidad.
Otro motivo habitual de deterioro es la exposición continua a la intemperie. La lluvia, la humedad, los cambios bruscos de temperatura y la radiación solar provocan dilataciones y contracciones que acaban debilitando el material, especialmente en bajantes situadas en fachadas exteriores o patios abiertos.
Las vibraciones y movimientos del edificio también influyen en su desgaste. Asentamientos estructurales, pequeñas obras cercanas o incluso el propio uso del inmueble pueden generar tensiones en las uniones de los tubos, favoreciendo la aparición de roturas o desprendimientos. Además, muchas bajantes de uralita sufren daños por impactos o manipulaciones indebidas. Golpes accidentales, intentos de reparación sin medios adecuados o la instalación de otros elementos (cables, anclajes, soportes) pueden provocar la rotura del material, aumentando el riesgo de liberación de fibras de amianto.
También influye la presencia de sustancias químicas en el agua evacuada. Productos de limpieza como la lejía o determinados compuestos ácidos pueden atacar la superficie de la uralita, debilitando su estructura y aumentando el riesgo de desprendimiento de partículas peligrosas para la salud.
Si las bajantes de uralita se dañan, las fibras de amianto también. Este momento es señal de alerta para consultar el estado de la tubería con un profesional ya que se liberan tóxicos perjudiciales para la salud.
¿Es obligatorio cambiar las bajantes de uralita?
Sí, es obligatorio cambiar las bajantes de uralita por tuberías de PVC en determinados supuestos, según establece la normativa sobre el amianto. Aunque no existe una obligación de retirada inmediata si la bajante está en perfecto estado y no se manipula, la sustitución pasa a ser obligatoria cuando el material está deteriorado, dañado o ha llegado al final de su vida útil, durante obras del edificio como rehabilitaciones de fachada o sustituciones de instalaciones.
Las bajantes de uralita contienen amianto, un material cancerígeno cuya peligrosidad aumenta con el paso del tiempo. Se estima que su vida útil es de entre 20 y 30 años, y una vez superado ese periodo, el riesgo de que el material se degrade y libere fibras nocivas es elevado, lo que obliga legalmente a su retirada.
Además, la normativa del amianto recogida en la orden publicada el 7 de diciembre de 2001 prohíbe mantener, reparar o reutilizar elementos con amianto cuando existe riesgo para la salud. Por ello, si una bajante presenta fisuras, roturas o debe manipularse debido a obras de rehabilitación o reforma, debe sustituirse obligatoriamente por otro material seguro, como el PVC.
¿Cómo identificar si tienen amianto?
Hay que saber identificar si la bajante de uralita tiene amianto. Para ello, existen varios métodos:
- Revisar si el edificio fue construido antes del año 2002. Si es así, es probable que las bajantes sean de uralita con amianto.
- Analizar su aspecto. Si tiene un color blanquecino similar al cemento, probablemente sea una bajante de uralita con amianto.
- Comprobar si se encuentra en un patio interior o junto a bajantes de aguas pluviales.
- La opción más fiable es analizar una muestra en un laboratorio especializado.
¿Se puede reparar la bajante de uralita?
Tal como indica la normativa aplicable, reparar una bajante de uralita es ilegal. Da igual si ha sufrido daños leves o fugas; la comunidad debe contratar a profesionales que formen parte del RERA (Registro de Empresas con Riesgo de Amianto) y estén homologados para retirar amianto.

¿Quién puede sustituirlas y cómo se realiza la retirada?
Las bajantes de uralita con amianto solo pueden ser sustituidas por profesionales especializados y legalmente autorizados. Es decir, empresas inscritas en el RERA que cuenten con un Plan de Trabajo de Amianto. En este informe deben indicar el material que van a retirar, las medidas de seguridad que tomarán, su método de trabajo y la gestión del residuo.
La retirada de estas bajantes sigue un protocolo que evita la propagación de fibras tóxicas. Los trabajadores deben contar con EPIs y aplicar un material encapsulante sobre la tubería. Por último, es necesario realizar una limpieza exhaustiva de la zona de trabajo.
¿Quién debe pagar un daño en una bajante de uralita?
Tal como indica la Ley de Propiedad Horizontal, las bajantes forman parte de las instalaciones de saneamiento del edificio. De esta manera, la comunidad de propietarios debe hacerse cargo de pagar un daño en una bajante de uralita.
Concretamente, deben afrontar los gastos relacionados con la retirada y sustitución de la bajante de uralita con amianto. En ningún caso se permite la reparación de este tipo de tuberías.
Normativa aplicable y qué exige
Principalmente, las bajantes de uralita están reguladas por el Real Decreto 396/2006, que aclara el procedimiento de retirada de uralita, y la Orden de 2001, que regula su prohibición.
La Orden de 2001 es la más popular ya que prohíbe los materiales que contengan amianto en la construcción. También obliga a cambiar las bajantes de uralita tras finalizar su vida útil o deteriorarse. El Real Decreto 396/2006 regula el protocolo a seguir para retirar bajantes con amianto.
Alternativas a las bajantes de uralita
La normativa vigente indica la obligación de retirar las bajantes de uralita con amianto y sustituirlas por materiales seguros para la salud y duraderos. El PVC es la opción más recomendable y común para sustituir este tipo de tuberías.
Otras opciones incluyen las bajantes de polipropileno, un material plástico que presenta mayor resistencia térmica que el PVC, o de hierro fundido, que pese a tener un coste más elevado son un gran aislante acústico.




Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!