¿Qué es la uralita y por qué es peligrosa?

Todos hemos oído hablar alguna vez de la uralita y de los riesgos que puede suponer para la salud. Durante décadas fue uno de los materiales de construcción más utilizados en España por su resistencia y su bajo coste. Sin embargo, lo que realmente convirtió a la uralita en un problema fue el amianto, también conocido como asbesto.

Ahora bien, ¿la uralita siempre es peligrosa? Mientras las placas que contienen amianto permanezcan en buen estado de conservación las fibras permanecen encapsuladas. Dicho de otra forma, el riesgo no depende únicamente de que exista amianto. Además, su retirada solo pueden llevarla a cabo empresas inscritas en el Registro de Empresas con Riesgo por Amianto (RERA).

Tejados de uralita

Cada vez son más las ayudas públicas destinadas a la retirada de cubiertas con amianto. De hecho, la Ley 7/2022, de residuos y suelos contaminados para una economía circular, establece medidas para impulsar la localización y retirada del amianto. Por otro lado, el Real Decreto 396/2006 regula las condiciones de seguridad y salud que deben cumplir los trabajos con riesgo de exposición al amianto.

Disponer de información fiable sobre la uralita permite tomar decisiones seguras y evitar actuaciones que puedan poner en riesgo la salud o incumplir la legislación vigente. Por ello, a lo largo de este artículo explicaremos con todo detalle qué es exactamente la uralita, cuándo resulta peligrosa y cuáles son las soluciones para retirarla.

¿Qué es la Uralita?

La uralita es un material de construcción formado por placas onduladas de fibrocemento, compuestas por cemento y fibras minerales. Se utilizaba en tejados, paredes y revestimientos por su bajo coste, resistencia y capacidad aislante.

Uralita era el nombre de una empresa española que llegó a convertirse en el principal fabricante de productos de fibrocemento del país. Con el paso de los años, la marca acabó dando nombre al propio material. Entre las décadas de 1950 y 1990 la uralita comenzó a instalarse en miles de edificios. Era habitual encontrarla en cubiertas de viviendas unifamiliares, naves industriales o pabellones deportivos. También se empleó para fabricar bajantes, depósitos de agua, chimeneas, conductos de ventilación e incluso algunos elementos de cerramiento.

como saber si la uralita contiene amianto

Gran parte de la uralita instalada durante esos años contenía amianto o asbesto, que suponía un grave riesgo para la salud humana. De esta manera, la fabricación, comercialización e instalación de materiales con amianto quedaron prohibidas mediante la Orden de 7 de diciembre de 2001 Desde entonces, toda la uralita fabricada utiliza fibras sintéticas, fibras orgánicas o fibras de celulosa.

Por este motivo, cuando hablamos actualmente de uralita es importante distinguir entre dos tipos claramente diferenciados:

  • Uralita antigua: fabricada antes de 2002, que en la mayoría de los casos contiene amianto.
  • Uralita moderna: fabricada después de la prohibición del amianto, que mantiene unas prestaciones similares, pero sin incorporar este mineral peligroso.

¿Un tejado de Uralita es peligroso? 

La uralita, por sí misma, no es un material peligroso. Lo que supone un riesgo para la salud es el amianto que contienen muchas de las placas de fibrocemento fabricadas antes de 2002. Mientras estas fibras permanecen encapsuladas en el interior del material, el riesgo es muy bajo. Sin embargo, cuando el amianto se libera en forma de fibras microscópicas, puede ser inhalado fácilmente por las personas.

Peligrosidad de la uralita

El principal problema es que estas fibras son prácticamente invisibles al ojo humano y, una vez inhaladas, pueden alojarse en los pulmones durante décadas sin producir síntomas inmediatos. La exposición prolongada o continuada al amianto puede provocar importantes problemas para la salud:

  • Asbestosis: una enfermedad pulmonar crónica que provoca cicatrices en el tejido pulmonar y dificulta progresivamente la respiración.
  • Mesotelioma pleural: un tipo de cáncer muy agresivo que afecta a la membrana que recubre los pulmones.
  • Cáncer de pulmón: el riesgo aumenta cuando la exposición al amianto se combina con el consumo de tabaco.
  • Mesotelioma peritoneal: menos frecuente, pero también relacionado con la inhalación o ingestión de fibras de amianto.
  • Placas pleurales y engrosamientos de la pleura: alteraciones que pueden reducir la capacidad respiratoria y favorecer la aparición de otras enfermedades pulmonares.

 ¿Cuándo comienza realmente a ser peligrosa la uralita?

Existen determinadas situaciones en las que el riesgo de liberación de fibras aumenta:

  • Cuando las placas se rompen o presentan grietas
  • Cuando la cubierta se encuentra muy envejecida
  • Cuando se realizan obras o reformas
  • Cuando se manipula sin las medidas de seguridad adecuadas
  • Cuando se producen fenómenos meteorológicos extremos
  • Cuando se realizan demoliciones de edificios antiguos

Muchas edificaciones construidas antes de 2002 todavía conservan cubiertas, bajantes o depósitos fabricados con fibrocemento que contiene amianto. Antes de iniciar cualquier demolición es obligatorio identificar estos materiales y retirarlos siguiendo los procedimientos establecidos por la legislación vigente.

¿Cómo saber si mi Uralita tiene amianto?

Comúnmente, los propietarios de viviendas, naves industriales o edificios antiguos no saben si su cubierta de uralita contiene amianto. A simple vista, resulta imposible diferenciar una placa de fibrocemento con amianto de otra fabricada con materiales modernos. Por ello, es importante conocer algunos aspectos para identificar la uralita con amianto.

1. Fecha de fabricación

En España, el amianto fue utilizado en la fabricación de placas de fibrocemento hasta principios de los años 2000. Aunque su uso comenzó a limitarse progresivamente durante la década de los noventa, la comercialización e instalación de materiales que contenían amianto quedó definitivamente prohibida el 14 de junio de 2002. Esto significa que, como norma general, cualquier placa de uralita instalada antes de esa fecha tiene muchas probabilidades de contener amianto.

2. Antigüedad del edificio

Si la vivienda, la nave industrial o cualquier otra construcción fue levantada entre las décadas de 1950 y 1990, es muy probable que algunos de sus elementos estén fabricados con fibrocemento con amianto. También es posible localizar información en la propia cubierta. Algunas placas antiguas conservan inscripciones, referencias o marcas del fabricante impresas sobre el material.

3. Análisis de laboratorio

En aquellos casos en los que existan dudas, la forma más fiable de confirmar la presencia de amianto consiste en realizar un análisis de laboratorio. Para ello, un técnico especializado toma una pequeña muestra del material siguiendo protocolos específicos de seguridad y la envía a un laboratorio acreditado.

Es importante destacar que nunca debe extraerse una muestra por cuenta propia. Cortar, romper o perforar una placa para comprobar su composición puede liberar fibras de amianto al ambiente y aumentar el riesgo de exposición.

¿Cuánto dura la Uralita sin ser peligrosa?

No existe un número exacto de años a partir del cual la uralita pase automáticamente a ser peligrosa. La conservación depende de su calidad o las condiciones climáticas a las que se ha enfrentado.

Las placas de fibrocemento tienen una vida útil de unos 30 o 40 años. Esto no significa que puedan suponer un peligro, pero pueden haber reducido su capacidad para salvaguardar el amianto. Hay cuestiones como la exposición al sol, las lluvias o el viento que pueden desgastar el cemento. Existen signos que indican que una cubierta puede estar llegando al fin de su vida útil:

  • Aparición de grietas o fisuras visibles.
  • Roturas en las placas.
  • Desprendimientos superficiales del material.
  • Pérdida de color y aspecto muy erosionado.
  • Filtraciones de agua provocadas por el deterioro del fibrocemento.
  • Presencia de musgos, líquenes o vegetación que aceleran la degradación del material.
  • Deformaciones o desplazamientos de las placas.

Aunque una cubierta no presente daños evidentes, si fue instalada hace varias décadas resulta recomendable realizar inspecciones periódicas para comprobar su estado. Este seguimiento permite detectar posibles problemas antes de que aparezcan riesgos para las personas y planificar la sustitución de la cubierta con suficiente antelación.

¿Qué hago si tengo uralita con amianto?

Descubrir que una edificación contiene uralita con amianto suele generar preocupación. Sin embargo, lo más importante es evitar cualquier intervención improvisada. La presencia de amianto no implica un riesgo inmediato, pero sí requiere adoptar una serie de medidas para garantizar la seguridad de las personas y cumplir con la legislación vigente.

Una de las principales causas de exposición al amianto es intentar retirar, cortar, perforar o reparar las placas sin los conocimientos ni los equipos adecuados. Si las placas se encuentran en buen estado, no presentan grietas y no existe intención de realizar obras, puede optarse por mantener la instalación bajo vigilancia, realizando inspecciones periódicas para comprobar su evolución.

Sin embargo, si la uralita presenta daños visibles o va a ser objeto de una reforma, lo más recomendable es planificar su retirada. En estos casos, la normativa del amianto en España establece que cualquier trabajo con materiales que contienen amianto debe realizarse siguiendo estrictos protocolos de seguridad. La retirada únicamente puede ser llevada a cabo por empresas inscritas en el Registro de Empresas con Riesgo por Amianto (RERA).

retirada tejado uralita amianto

Antes de iniciar los trabajos, la empresa especializada en retirada de amianto elabora un Plan de Trabajo con Riesgo por Amianto, documento que debe ser aprobado por la autoridad laboral competente cuando así lo exige la normativa. Este plan establece las medidas preventivas que se adoptarán durante toda la intervención para proteger tanto a los trabajadores como al entorno.

¿Qué tipos de amianto existen?

Hablamos del amianto como si se tratara de un único material, pero engloba un grupo de minerales naturales compuestos por fibras microscópicas de gran resistencia. Así, durante gran parte del siglo XX fue uno de los materiales más utilizados en la construcción. Desde el punto de vista mineralógico, existen seis variedades principales de amianto:

· Crisotilo o amianto blanco

El crisotilo o amianto blanco es el tipo de amianto más utilizado en todo el mundo. Sus fibras presentan una forma flexible y ligeramente curvada. Se empleó masivamente para fabricar placas de fibrocemento, depósitos de agua, tuberías, bajantes, cubiertas onduladas y productos industriales.

· Crocidolita o amianto azul

La crocidolita pertenece al grupo de los anfíboles y está considerada una de las variedades más peligrosas debido a la finura de sus fibras. Se utilizó principalmente en aislamientos térmicos de alta temperatura, instalaciones industriales y algunos materiales de fibrocemento.

· Amosita o amianto marrón

La amosita pertenece al grupo de los anfíboles y fue ampliamente utilizada en paneles aislantes y materiales resistentes al fuego. Sus fibras son rectas y resistentes, lo que facilita su permanencia en el tejido pulmonar tras ser inhaladas. Por este motivo, también se considera un tipo de amianto con una elevada peligrosidad para la salud.

· Tremolita

La tremolita apenas tuvo aplicaciones industriales específicas, aunque en muchas ocasiones aparecía como impureza natural mezclada con otros minerales. Su presencia también supone un riesgo para la salud cuando las fibras quedan suspendidas en el aire.

· Actinolita

La actinolita presenta características similares a la tremolita y su utilización industrial fue mucho más limitada. Habitualmente se encontraba asociada a otros minerales y podía aparecer como contaminante en algunos productos de construcción o materiales aislantes.

· Antofilita

La antofilita es la variedad menos frecuente de todas. Aunque se utilizó en determinados materiales aislantes y algunos productos industriales, su presencia fue menor que la del crisotilo, la crocidolita o la amosita. A pesar de su menor utilización, también está clasificada como una sustancia cancerígena cuando existe exposición a sus fibras.

En España, el crisotilo o amianto blanco fue el tipo más utilizado durante la fabricación de placas de uralita. No obstante, en determinadas instalaciones también pueden encontrarse otros tipos de amianto empleados como aislamiento o revestimiento.

Independientemente de la variedad de la que se trate, todas las formas de amianto están clasificadas como agentes cancerígenos para las personas por organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC).

¿Se puede reparar la Uralita?

En la mayoría de los casos, la reparación de la uralita no es la solución más recomendable. Colocar parches, sellar grietas con morteros convencionales o sustituir únicamente una parte de la cubierta puede aumentar el riesgo de liberación de fibras.

Además, conviene tener en cuenta que las cubiertas de uralita instaladas hace décadas ya han superado ampliamente su vida útil. El deterioro suele afectar al conjunto de las placas, por lo que una reparación puntual únicamente retrasaría una sustitución que probablemente será necesaria a corto o medio plazo.

Cuando la cubierta todavía se encuentra en buen estado estructural y no presenta daños importantes, puede optarse por actuaciones de mantenimiento preventivo. Entre ellas se encuentran:

  • Inspecciones periódicas para comprobar el estado del fibrocemento.
  • Limpiezas específicas sin provocar abrasión sobre la superficie.
  • Aplicación de encapsulantes o revestimientos selladores autorizados que fijan las fibras superficiales y reducen el riesgo de emisión.
  • Control del estado de fijaciones, canalones y elementos auxiliares.

¿Existe la Uralita sin amianto?

Existen placas de fibrocemento completamente libres de amianto. Las placas modernas mantienen el mismo aspecto exterior que las antiguas cubiertas de fibrocemento, pero sustituyen las fibras de amianto por otros materiales, entre ellos:

  • Fibras sintéticas de alta resistencia.
  • Fibras orgánicas.
  • Celulosa tratada.
  • Microfibras minerales no cancerígenas.

Aun así, conviene tener en cuenta que la gran mayoría de las cubiertas de uralita instaladas en España antes de 2002 contienen amianto. Por este motivo, si tu vivienda, nave industrial, garaje o edificio conserva una cubierta de uralita colocada antes de esa fecha, es muy probable que contenga fibras de amianto.

¿Qué soluciones hay para los tejados de Uralita?

Cuando nos enfrentamos a un tejado de uralita es importante saber que no existe una única forma de actuar. Antes de tomar cualquier decisión conviene realizar una evaluación que permita determine cuál es la intervención más segura.

Por otra parte, hay tener en cuenta que estas acciones deben llevarse a cabo por empresas inscritas en el Registro de Empresas con Riesgo por Amianto (RERA). Existen algunas soluciones cuando nos enfrentamos a un tejado de uralita:

1. Retirada completa del tejado de uralita

La solución más segura, definitiva y recomendable es la retirada integral de la cubierta cuando esta contiene amianto. Este procedimiento consiste en desmontar cuidadosamente todas las placas de fibrocemento evitando su rotura, embalarlas y transportarlas hasta un gestor autorizado de residuos peligrosos.

normativa retirada del amianto

2. Sustitución por una cubierta moderna sin amianto

Una vez retirado el tejado de uralita, lo habitual es instalar un nuevo sistema de cubierta adaptado a las necesidades del edificio. Actualmente existen alternativas más eficientes que las antiguas placas de fibrocemento, como, por ejemplo:

  • Paneles sándwich con aislamiento térmico.
  • Cubiertas metálicas de acero galvanizado.
  • Cubiertas autoportantes.
  • Placas de fibrocemento libres de amianto.

3. Encapsulado del amianto

Cuando la cubierta se encuentra en buen estado y no presenta grietas, en algunos casos puede valorarse el encapsulado del amianto. Este procedimiento consiste en aplicar productos específicos que sellan la superficie del fibrocemento para evitar que las fibras puedan desprenderse al ambiente.

4. Inspección y mantenimiento periódico

Si la cubierta todavía se encuentra en buen estado y no es necesaria una actuación inmediata, resulta recomendable realizar revisiones periódicas por parte de profesionales especializados. Durante estas inspecciones se evalúan aspectos como:

  • Estado general del fibrocemento.
  • Presencia de grietas o fracturas.
  • Humedades o filtraciones.
  • Riesgo de liberación de fibras.

5. Actuar siempre con empresas especializadas

Uno de los errores más frecuentes consiste en intentar reparar, cortar o desmontar una cubierta de uralita por cuenta propia. Este tipo de actuaciones pueden liberar miles de fibras microscópicas de amianto al ambiente, incrementando considerablemente el riesgo de inhalación.

Por esta razón, cualquier intervención debe dejarse en manos de empresas inscritas en el RERA como nuestra empresa ya que somos especialistas en retirada de amianto, contamos con personal formado, equipos de protección individual y protocolos adaptados a la legislación vigente.

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